martes, 7 de diciembre de 2010

CONCEPTO MARXISTA DEL HOMBRE

1-El hombre es un ser natural-activo: natural aquí posee el sentido de material, materia no entendida como inerte sino de materia dotada de una movilidad capaz de evolucionar. Por tanto el hombre no es algo dado como definitivo pese a su estable apariencia. Para Marx el hombre es una realidad abierta y dinámica rumbo a una plenitud por principio inalcanzable. Por tanto no existe a juicio de Marx una esencia humana común y universal porque esto desemboca en un ser dado e inmutable. El hombre tiene la tarea de hacerse a sí mismo, acto que lo distingue de los animales, de producir sus propios medios de subsistencia.


Un hombre aislado de las relaciones sociales y de la historia es una entelequia, un ser abstracto y para Marx sólo existe el hombre concreto o sujeto real, “El conjunto de las relaciones sociales”.

2-El hombre es un ser esencialmente social: Consecuencia de lo anterior porque si no hay una naturaleza humana individual o esencia universal, esto implica que estamos conectados con los demás de alguna manera.

Excluyendo algunos hechos biológicos como comer, beber o dormir, nada tenemos los hombres en común, y por tanto, lo que es asumido como valor humano en una época, no lo es en otra posterior. El hombre ha de aprender sus haceres desde lo más individual, maneras de comer, vestir, hablar, a lo más declaradamente social como la actividad productiva. Por tanto lo que somos y lo que hacemos depende de la sociedad en que vivimos.

3-El hombre es un ser histórico: Frente a cualquier idealismo, el motor de la historia son las relaciones económicas de la producción. El hombre es un ser histórico en una doble vertiente, primero porque es agente de sí mismo, se hace en la historia, y segundo porque al existir únicamente el hombre concreto, protagoniza aquella al construirse. Para el hombre de Marx la historia aparece como tarea suya y de su trabajo.

4-El hombre es un ser práxico: Es uno de los rasgos más significativos del hombre marxista. El hombre debe, más que pensar o criticar la realidad , lo que debe hacer es transformarla. Aquí Marx antepone la praxis a la actitud comtemplativa de Feuerbach, porque solamente por la praxis el hombre se libera de la opresión y se pone en camino de lograr su plena realización en tanto que hombre. A esto alude la famosa tesis XI contra Feuerbach

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